Aquí estamos
Siguiendo nuestra presentación, diremos que estamos aquí exactamente. La imagen refleja fielmente, todo lo que puede, dónde vivimos y cómo es el entorno en el que nos desenvolvemos a diario. Esas montañas que se ven son las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, en la que vivimos y que, afortunadamente, dentro de poco será declarada Parque Natural. Todo esto dentro de la provincia de Segovia, pues tenemos la tenemos a 33 kms. y Madrid a 62 o Ávila a poco más de 40 kms. Es decir, estamos en un enclave privilegiado en el que tenemos lo que necesitemos de una gran ciudad a menos de 1 hora por buenas carreteras, pero vivimos con la tranquilidad de los pueblos de antes, donde todos nos conocemos, donde nos saludamos con los vecinos al cruzarnos con ellos. Bueno, resumiendo, es eso que llaman calidad de vida. Si quieres ver más datos e información de la zona donde vivimos entra en nuestra otra web.
Curvas atractivas
Las curvas junto a la iluminación hacen que, si tienes la oportunidad, te pongas a disparar sin miramientos para intentar llevarte la imagen que tienes en la mente.
Esta mañana he tenido al oportunidad de acudir a la inauguración del nuevo túnel de Iberpistas en la AP-6, bajo la Sierra de Guadarrama, y al igual que hice cuando estaba en obras, no paré de disparar hasta que me regañaran. Sigue leyendo
Hambre peligrosa

Qué será el tener hambre y no tener qué comer.
No vamos a pensar en las personas que pasan hambre por todo el mundo, al menos ahora, aunque sea algo que no debamos dejar de recordar.
Hablamos en concreto de los gatos callejeros que se tienen que buscar la vida para alimentarse todos los días de la mejor manera posible, aún corriendo serio riesgo en su empeño de comer.
En mi descargo, diré que tras hacerle tres fotos, me puse a quitar la lata encajada en la cabeza con todo el cuidado del mundo, tanto para el gato como para mí, porque lanzaba zarpazos a ciegas el pobrecito animal intentando defenderse de quien le quería ayudar cegado por su ceguera.
Tras liberarse salió corriendo -a saber cuánto tiempo llevaba encajado en su sabrosa celda- sin mirar a quien le ayudó a liberarse del mal trago, porque seguro que no le aprovechó nada la poca comida que pudo lamer de la lata.