Encontrando sin buscar

atardecer amarillento. Foto Pedro Merino

Te tiras toda la tarde con la cámara al hombro y no encuentras nada decente que llevarte a la tarjeta. Incluso lo intentas con cortinas de agua a ver qué tal, porque la puesta de sol no era nada del otro mundo. Tras varios intentos, lo dejas, es lo mejor, y ya encontrarás una buena imagen otro día. No hay prisa.

Pero subes a la habitación a buscar cualquier cosa y te encuentras que entran luces de colores cálidos bañando todo de amarillo oscuro. Aprovechas que tienes la cámara a mano y disparas, por lo menos, si no es lo que buscabas, consigues por fin algo distinto, sobre todo gracias a la silueta de los abetos, recortada por la luz del sol en un atardecer muy amarillento.