Rosa rosae rosa

Rosal salvaje. Foto Pedro Merino

No deja de ser curioso para los que tenemos un trozo de jardín que cuidar que cuanto más cuidas la plantas más frágiles parecen ser y más miedo tenemos a que se estropeen o acaben secándose. Pero estas rosas de la imagen no son de un jardín cuidado, llevan muchos años sin recibir la mano del hombre, a lo sumo sólo para robarle alguna flor al rosal. Sin recibir cuidados de jardinero alguno es de los rosales que más rosas dan, además de su fragancia, que puedes notar estos días a varios metros de distancia. Ni fumigado, ni podado, ni regado, salvaje se mantiene cada año por sí solo, en un sitio donde sí recibe sol en verano, pero nunca agua, no hay vecino que se acerque a regarlo. Es un buen ejemplo de la adaptación para la supervivencia.

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