paisaje

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Nos trajimos unos recuerdos de la historia

Búnker de la Guerra Civil en el Alto del León. Foto Pedro Merino

Búnker de la Guerra Civil en el Alto del León. Foto Pedro Merino

Subimos con el 300 y otro material hasta el Alto del León a hacer pruebas, aunque la luz no era muy buena, pero nos venía bien para despejarnos. Hicimos unas cuantas fotos y aprovechamos para traernos alguna de los búnkers de la Guerra Civil que todavía pueblan la cima que hace de límite provincial entre Madrid y Segovia. Algunos están en muy buen estado de conservación, para el tiempo que llevan construidos, los avatares que han sufrido y la inexistente conservación, que algún día harán para convertir esa zona en un rute temática que explique cómo se vivía la guerra en ese sitio, uno de los frentes más peligrosos de la contienda. En ese sitio estuvieron personajes de la historia de Dolores Ibárruri ” La Pasionaria”, el poeta Miguel Hernández, el tenor italiano Miguel Fleta al que el levantamiento pilló veraneando en El Espinar y animó a los soldados del bando nacional con sus canciones, e incluso Hernest Hemingway quien su visita a esta zona de la contienda le ayudo a inspirarse para escribir uno de sus libros más conocidos “Por quién doblan las camapanas”. Hemos querido poner la imagen en tono sepia para que recordara las viejas imágenes de esa época.

Paseo con siluetas del pinar

Siluetas al atardecer en el pinar. Foto Pedro Merino

Siluetas al atardecer en el pinar. Foto Pedro Merino

Bueno, todo depende de cómo se mire, o mejor dicho, desde dónde se mire. Durante todo el paseo tuvimos el sol de espaldas y el pinar iluminado, pero al volver lo teníamos frente a nosotros, haciendo que el pasisaje perdiera todo su color, quedara oscurecido silueteando las formas de todo lo que nos rodeaba. Esta imagen lo testifica. Sólo nos faltó que uno de los corzos que vimos estuviera en esta composición, para que fuera redonda del todo, pero se escapan corriendo los condenados sin dejarnos hacerles fotos.

No hemos tenido cielos bonitos este año

Amanecer tranquilo y frío. Foto Pedro Merino

Amanecer tranquilo y frío. Foto Pedro Merino

El título dice todo: este año no hemos podido hacer fotos de los cielos del amanecer, con tanto nevar hemos perdido la ocasión de ver bonitos amaneceres desde casa, y fotografiarlos, claro. Normalmente suele haber bonitos amaneceres y además coloridos durante el invierno, el resto del año, con un poco de suerte y sobre todo en julio y agosto, las puestas de sol son las que pueden llamar nuestra atención y hacernos salir corriendo a retratarlas con la cámara, aunque llevamos unos años en los que casi no hay puestas de sol decentes, sobre todo por la ausencia de nubes y tormentas.

Peñón Juan Plaza

Peñón Juan Plaza helado. Foto Pedro Merino

Peñón Juan Plaza helado. Foto Pedro Merino

Había una leyenda no escrita sobre este peñón en la zona de Aguas Vertientes que decía que era refugio de un bandolero poco romántico, que no robaba a los ricos para dárselo a los pobres, sino que se quedaba con lo robado para él. Las leyendas siempre tienen algo de verdad que luego es decorado por la imaginación, así que podemos pensar que se escondía por causas más nobles que el robo egoista. El caso es que puede parecer un sitio bueno para esconderse, pero no lo es, no tiene resguardo alguno y el frío se asienta en él casi todo el año. Lo único positivo que tiene son las vistas que desde él se pueden contemplar, hace mucho que no las contemplamos, pero prometemos hacerlo y treaeros aquí esa espectacular visión desde el Peñón Juan Plaza. La foto está hecha aprovechando la visita al campo de fútbol para hacer el partido, la proximidad del peñón es la suficiente para sacarle así de cerca con sólo un objetivo a 200mm. Pulsando sobre la imagen la podéis ver un poco más grande.

Mónica, un poco de relax por Sepúlveda

Mónica tomando el sol con Sepúlveda al fondo. Foto Pedro Merino

Mónica tomando el sol con Sepúlveda al fondo. Foto Pedro Merino

Lo bueno de tener que hacer escapadas para hacer fotos es que puedes aprovechar el calorcito de los rayos del sol para relajarte un poco y disfrutar, que no todo en la vida es el trabajo, a veces son muy gratificantes y necesarios momentos como este que sirven para ponerte las pilas y poder aguantar el resto de los días que vienen, que no van a ser ligeritos de encargos, afortunadamente. La foto está tomada desde el mirador de la carretera de Sepúlveda, localidad segoviana que vemos al fondo, como vemos los árboles están desnudos de hojas todavía. En otoño lo colores son fantásticos, pero esa foto  la dejamos para cuando volvamos por allí.

Paisajes horizontales

Panorámica: paisaje al atardecer, Cerro del Boquerón. Foto Pedro Merino

Panorámica: paisaje al atardecer, Cerro del Boquerón. Foto Pedro Merino

Pocas veces nos hemos puesto manos a la obra para tener imágenes panorámicas, pero estamos en ello con las primeras pruebas. En este caso se trata de una puesta de sol tras la nevada de estos días. Tocó hacerla a la carrera, porque se iba rápido la tonalidad rosácea de la puesta a la vez que la luz, lo que nos obligaba a disparar a sensibilidades muy altas, aunque en la D3 eso no suele ser un problema. Pero preferiríamos hacerlo con trípode y sensibilidades bajas. Para poder ver la foto a un tamaño mayor os invitamos a entrar por este enlace.

Ese oscuro objeto no deseado

Una escena que es habitual en el municipio: irse la luz. Foto Pedro Merino

Una escena que es habitual en el municipio: irse la luz. Foto Pedro Merino

No nos gusta cuando no disponemos de ella, estamos tan acostumbrados a que no nos falte que tenemos verdadera dependencia de ella, nos quedamos paralizados del todo sin ella. Me refiero a la luz, a la de los enchufes.  En esos casos es mejor cambiar radicalmente de actividad -y de manera forzada también, porque sin la luz no puedes seguir trabajando, al menos en nuestro caso- y salir a la calle a contemplar cómo es la vida sin la iluminación de las calles, y cómo fue hace casi un siglo, cuando no era normal que hubiese alumbrado público. Es un bonito ejercicio para la imaginación, que, además, nos acerca a nuestros vecinos porque se convierte en un tema de conversación instantáneo.

Encontrando sin buscar

atardecer amarillento. Foto Pedro Merino

Te tiras toda la tarde con la cámara al hombro y no encuentras nada decente que llevarte a la tarjeta. Incluso lo intentas con cortinas de agua a ver qué tal, porque la puesta de sol no era nada del otro mundo. Tras varios intentos, lo dejas, es lo mejor, y ya encontrarás una buena imagen otro día. No hay prisa.

Pero subes a la habitación a buscar cualquier cosa y te encuentras que entran luces de colores cálidos bañando todo de amarillo oscuro. Aprovechas que tienes la cámara a mano y disparas, por lo menos, si no es lo que buscabas, consigues por fin algo distinto, sobre todo gracias a la silueta de los abetos, recortada por la luz del sol en un atardecer muy amarillento.

Se pone el calor

Puesta de sol. Foto Pedro Merino

No es que se ponga el sol, da la impresión que con él se va el calor que lo rodea y que nos hace sudar y buscar la sombra por donde quiera que caminemos en la calle. Sobre todo si no te gusta el sol, tomar el sol, o no lo aguantas tirado en una tumbona, aunque este sol del atardecer, su molestia es inversamente proporcional a la belleza que deja en el ocaso del día. No es mala manera la de terminar la jornada paseando por el pinar hasta que se hace de noche, sobre todo como hoy, en el paseo hemos podido ver a una pareja de corzos jugando con su cría como espectador, la pena que no había luz para hacer la foto. Lo dicho, es un lujo tener estos espectáculos a pocos minutos andando de tu casa.

Garita de la Guerra Civil

Garita de la Guerra Civil. Foto Pedro Merino

Los restos y recuerdos de la Guerra Civil siguen presentes en el paisaje de esta zona, de la Sierra de Guadarrama, porque este era un frente natural entre el gobierno legal y los sublevados, pues la carretera que atraviesa la población une al norte con Madrid, lo que antes llamaban las dos castillas o también Castilla la Vieja y Castilla la Nueva. Lo que vemos en la imagen es una garita de cemento y piedras donde se escondían para vigilar la bajada del “enemigo” desde el pinar, desde los montes que vemos al fondo. En esta garita solían estar dos vigilantes al menos, tenían un pequeño departamento en la parte trasera para poder dormir y las correspondientes ventanas desde donde vigilar y también disparar protegidos si fuera necesario. Afortunadamente todo eso pasó y el uso de esta garita durante muchos años fue mucho más positivo, pues en ella guardaban Eusebio Librán y Juana Redondo un par de cochinos a los que les llegaba su San Martín irremediablemente, con una gran fiesta de la matanza a la que acudíamos todos los familiares.

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