Un gato okupa

El viejo gato okupa de jardines. Foto Pedro Merino

El viejo gato okupa de jardines. Foto Pedro Merino

Desde hace varios meses se ha adueñado de nuestro jardín y de las sillas que en él tenemos. Es quien disfruta de verdad de un jardín privado, por el frío no podemos nosotros hacerlo, y en verano no tenemos tiempo, por lo que se ha convertido en un okupa, pacífico, pero okupa. Tampoco nos importa, es más, nos gusta que esté ahí, le damos de comer casi todos los días, por eso seguro que no se va y poco a poco se va asustando menos de nuestra presencia, aunque dudamos que un día podamos acariciarlo. La imagen se la tomamos mientras probábamos un objetivo antiguo en la Nikon D3 a ver qué tal. En sí, el gato no es nada fiero, todo lo contrario, es muy asustadizo, pero le pillamos tras el enjuague bucal que hacía nada más comer, la casualidad del disparo hizo que le pillásemos con la boca abierta de tal guisa.

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